El aleteo de una mariposa

Aleteo de mariposa. Foto: @isabelmartinj

Aleteo de mariposa. Foto: @isabelmartinj

Dice un proverbio chino que “el simple aleteo de una mariposa puede cambiar el mundo”. Ese principio de la conocida “teoría del caos” es también reflejo de la inmensa sensibilidad del mundo en que vivimos. Que yo escriba esto aquí, ahora, sobre este tema, quizá no sea algo importante. O puede que tú lo leas y tenga consecuencias en lo que hagas después. El pensamiento humano es simple y llanamente impredecible, como cuando tiras canicas al suelo y no sabes para dónde van a escapar.

Pues bien, realmente este post es mucho más sencillo que todas las teorías matemáticas y metafísicas que existan. Para mí, el aleteo de una mariposa significa la sensibilidad extrema que tenemos a nuestro alrededor. Yo la comparo con estos cinco casos.

  1. Una danza de ballet. Los pasos armoniosos de una bailarina al son de la música, por ejemplo, de Yann Tiersen. Digamos que La valse d’Amelie (en versión orquesta). Apenas tocando el suelo, deslizando los brazos y las piernas con una concentración máxima en dejarse llevar por lo que las notas les inspiran. Todo medido. Todo sentimiento. Todo mágico.
  2. Diente de león. Foto: @isabelmartinj

    Diente de león. Foto: @isabelmartinj

    Una caricia. El recorrido suave de tus dedos sobre su brazo, despacio y seguido, hace que se dispare el corazón y se estremezca todo su ser. Aquí no hace falta música pero, de haberla, lo más parecido a una caricia que imagino es Recuerdos de la Alhambra, de Francisco Tárrega. La Alhambra, con música, caricias y una bella puesta de sol.

  3. Un copo de nieve de Gredos. Liviano, curtido de hielo blanco y azul, en forma de cualquier estrella del firmamento, cae mecido por el aire como si fuera una mariposa. Aquí -al igual que cuando ésta baila- no hay más música que el silencio. Pero si por casualidad pudiera escucharse alguna canción, seguro que se oiría, muy bajito, Once upon atime (Storybook Love), de Mark Knopfler.
  4. Pedir un deseo con un diente de león. Un leve soplido y la naturaleza dispersa cada uno de sus flores al viento. Anhelos en cada uno de sus vilanos. Revoloteo irregular que depende de la intensidad del aire espirado. De nuevo, la magia de la naturaleza se parece al simple -y complejo- aleteo de una mariposa.
  5. soledadLos adornos de papel en el jardín. Esos de mil formas y colores que se balancean dulcemente al son de la brisa vespertina. Su movimiento es tenue, tan volátil que nunca sabes hacia el lado al que van a moverse. Tal cual. Teoría del caos inofensivo -en principio-. Todo lo que aquí se mueve puede repercutir en ti o en un vecino de Malasia. Quién lo sabe…

Y con cualquiera de estos temas musicales, con los ojos cerrados, mi corazón es como el aleteo de una mariposa si, además, me besas mientras caen los copos de nieve y siento una caricia tuya.

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